Botargas
Como que ya se siente el espíritu de los Panamericanos. Al menos los carriles especiales ya están pintaditos. Listos para facilitarle el paso por las tortuosas vías tapatías a las mujeres y los hombres venidos de lejanas tierras dispuestos a ganar una medalla y enaltecer el nombre de su país.
Los demás, los locales, ciudadanos comunes y corrientes habitantes de esta noble y leal ciudad, ya están más que acostumbrados a los embotellamientos y las calles cerradas a causa de las obras hechas para embellecerla.
Ahora sólo les falta ensayar la sonrisa de oreja a oreja que deben ofrecerle a funcionarios y deportistas cuando pasen como bólidos, agitando sus banderitas, en los carriles especiales. Usted sólo los verá pasar y con melancólica envidia dirá: ay, por qué no fui un deportista panamericano.
Ni modo, ya lo será alguno de sus hijos y podrá transitar a toda velocidad para llegar a su trabajo por su carril especial. A usted, le quedará el honor, y el recuerdo para su historia personal, de disfrutar con los emocionantes torneos de rugby, hockey, bádminton o esgrima.
Por lo pronto, únase a la contagiosa alegría trasmitida por las simpáticas botargas: “Leo”, “Huichi”, “Gavo” y “Briagui”, quienes le harán disfrutar de forma inolvidable estos juegos hechos especialmente para su diversión y esparcimiento.
Diviértase viéndolos echar sus inigualables maromas. No se les va una. Hasta los gustos más exigentes son complacidos con sus mejores chistes y payasadas.
Gracias a ellos usted podrá comprender que su percepción de las cosas, poco objetiva y manipulada por los malos, lo hace ver cosas inexistentes.
Déjese contagiar por la embriagadora alegría del simpático “Briagui”. Es un genio del histrionismo blanco. Mírelo que alegre y optimista se pone, sobre todo después de los agarrones que le da al pobre de “Gavo”.
¿Que hemos perdido inversión extranjera? ¡A quién le importa! Chuic! Maroma de costado. ¿Que crecieron los índices de delitos? ¡Eso da risa! Zap! Maroma hacia atrás. ¿Que creció el desempleo? ¡Viva el descanso! Zop!Doble rehilete. ¿Que aumentó el gasto discrecional del gobierno? ¡Huy, que novedad! Zipzap! Doble maroma hacia atrás. ¿Que hay corrupción en la obra pública? ¡Es para la campaña! Risotadas, baile dando giros y dos maromas hacia atrás sin meter las manos.
Ándele oiga. Olvídese de los múltiples embotellamientos, sonría y contágiese de la panamericana alegría.
Una pregunta ociosa: ¿será que el lema de los ortopedistas y traumatólogos, escrito en letras de oro en sus consultorios dice: No hay actividad más noble que el deporte?